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Urge una reforma al régimen pensional de Colombia

Además de injusto viola varios derechos fundamentales, en especial el derecho a la igualdad frente a la ley.

«Bogota» by Franca Mental is licensed under CC BY-ND 2.0

Estimado lector,

Si bien toda la atención de nuestro país está volcada hoy en día hacia la pandemia del coronavirus, no podemos olvidar otros graves problemas pendientes de resolver y que, de no hacerlo, más temprano que tarde provocará un estallido social con graves consecuencias en todos los campos de la vida nacional, se sumaría a los que motivaron el paro nacional del 21N y los derivados de la consolidación del proceso de paz entre el gobierno Santos, a nombre del Estado colombiano, y las FARC. Acuerdo de paz ratificado por el Congreso nacional y avalado por la Corte Constitucional.

En este aislamiento he pensado en uno que, insisto, de no ser resuelto pronto, con sensatez y equidad por el gobierno, en el corto plazo nos veremos en la misma situación de Chile: sacudida por el estallido social o Revolución de los 30 pesos. Esta fue la respuesta social a la brecha cada día más amplia entre la minoría rica y las mayorías pobres consecuencia del modelo neoliberal heredado de Pinochet, alabado en su momento por muchos, que pauperizó entre otros el derecho a la seguridad social, incluido el derecho a la pensión de vejez.  Levantamiento colectivo, iniciado en 2019 y continuado en el presente, que logró, primero, el reconocimiento del gobierno de Piñera que la desigualdad e injusticia social justificaban la revuelta; y después,  que el presidente chileno presentara un plan para modificar nada menos que la Constitución Política. Pues bien, el modelo pinochetista de la seguridad social fue copiado y adoptado por  el Estado colombiano en 1993 y está contenido en la ley 100[1].

Desde entonces, exceptuando uno de transición, en nuestro país existen dos regímenes pensionales: a) el solidario de prima media con prestación definida, hoy cargo del ente público Colpensiones y b) el de ahorro individual con solidaridad, manejados por cuatro fondos privados de pensión (Protección, Porvenir, Old Mutual y Colfondos). Dos regímenes que, mírenseles por donde se les mire, tienen profundas diferencias que me llevan a pensar en una clara violación del derecho fundamental de igualdad frente a la ley (Art 13 Constitución Política) y de otros, como lo explicaré adelante; violaciones que desvirtúan otro principio fundamental: el de que Colombia es un Estado social de derecho.

Dejo a un lado el aspecto jurídico del régimen pensional porque éste tiene otras aristas, como la económica y social, entre otras.

¿Sabe usted, amigo lector, que las cuatro Sociedades Administradoras de Fondos de Pensión y de Cesantías,  pertenecientes a grupos o holdings financieros, Grupo Aval incluido, donde los trabajadores, dueños de ese capital, no intervienen para nada, constituye uno de los negocios más rentables del país?

¿Sabe usted, amigo lector, que mientras los trabajadores afiliados a estos fondos cotizan durante años para luego reclamar una mísera pensión de vejez, y en algunos casos no la alcanzan siquiera, las cuatro empresas administradoras manejan la extraordinaria cifra de 313 billones de pesos (aportes voluntarios y cesantías incluidos)? (www.dinero.com)

¿Sabe usted, amigo lector, que mientras muchos trabajadores deben acudir a demandas y tutelas para el reconocimiento de su minúscula pensión, Protección, Provenir, Old Mutual y Colfondos, obtuvieron el año 2019 casi 40 billones de pesos de ganancias? (ídem)

¿No le parece, amigo lector, una descomunal injusticia que el ahorro de 16,5 millones de trabajadores dependientes e independientes, cotizantes a los fondos privados deberían tener mínimo un interés anual por cada peso que tienen ahorrado para asegurarse una vejez digna?

¿Sabe usted, amigo lector, que de cuatro (4) personas que cotizan en los fondos privados de pensión sólo una (1) accede a ella y en Colpensiones de tres (3) sólo una (1) se pensiona?

¿Sabe usted, amigo lector, que siete (7) de diez (10) abuelos en Locombia no disfrutan de ninguna clase de pensión?

¿Sabe usted, amigo lector, que el 65,7% de las personas económicamente activas en Locombia no tiene acceso a salud, pensión y seguridad social?

Volvamos a la parte legal de este entuerto. El art 13. b. de la ley 100/93 establece que la escogencia del trabajador dependiente o independiente de uno de los dos regímenes es libre y voluntario. Esto es cuestionable en la práctica, como se verá luego. Ahora bien, en tanto que en el régimen solidario de prima media, la pensión de vejez se obtiene luego de cumplirse dos condiciones: haber cotizado 1.300 semanas y tener 57 años si es mujer o 62 si es varón, constituyendo un hecho cierto; en el régimen de ahorro individual con solidaridad, es aleatorio. ¿Por qué? Porque su obtención y cuantía dependen de variables o condiciones que escapan a la voluntad y conocimiento del beneficiario, el trabajador. Para no ir más lejos, el presidente Duque recién expidió el Decreto-ley 557/20 con ocasión de la pandemia del Covid-19, con el cual le transfiere 5 billones de pesos de los fondos de pensión a Colpensiones es por el riesgo que corren las actividades de especulación financiera que estos fondos realizan con los dineros de los trabajadores. Así los justificó el Director de Colpensiones en una entrevista radial. Algunos expertos consideran que para alcanzar una pensión de salario mínimo debe cotizar mínimo 150 millones de pesos, lo grave es que no depende de él su ahorro anual sino de la rentabilidad que obtenga a través del ejercicio financiero su respectivo fondo de pensión.

Tan complicado e inequitativo es el régimen administrado por los fondos privados de pensión que con el paso del tiempo, al liquidarse el Seguro Social y crearse Colpensiones, miles de trabajadores solicitaron su traspaso de aquellos a Colpensiones y la Corte Constitucional al avocar este asunto sentó jurisprudencia reconociendo que a los trabajadores los afiliaron sin su consentimiento o se afiliaron a los fondos porque se les engañó sobre los beneficios que éstos tenían en relación con el régimen de prima media o solidario.  Esta consideración jurisprudencial es importante porque demuestra que los dos regímenes no son iguales y por lo mismo no otorgan los mismos beneficios a los trabajadores cotizantes para su futura pensión; en otras palabras, los cotizantes de los fondos privados no están en condiciones de igualdad respecto a los afiliados a Colpensiones. En síntesis, no hay igualdad frente al mismo derecho. Siendo así, se está violando el derecho de que todas las personas son iguales ante la ley. Igualdad que debe ser real y efectiva (Art.13. párrafo 2º)

Esta situación ya es, en mi opinión, razón suficiente para desmontar este sistema pensional odioso y discriminatorio por otro en el que todos los trabajadores cotizantes estén en las mismas condiciones y tengan las mismas oportunidades para alcanzar una mesada digna al momento de su jubilación (no toco para nada las pensiones de invalidez ni las sustitutivas).

Image by Oneris Rico is licensed under CC BY-NC-SA 2.0

Hablo de una mesada digna porque el actual régimen pensional viola en muchos casos no solo el derecho a la igualdad ante la ley sino el de la dignidad humana que es per se un derecho inviolable, como lo prescribe nuestra Constitución: “Todos los colombianos tienen derecho a una vida digna…” (Art 41 C. P.), con mayor veras tratándose de personas mayores que han agotado gran parte de sus energías durante años de trabajo. Derecho que ratificó el constituyente al considerar a la familia como núcleo fundamental de la sociedad: “[…] La honra, la dignidad y la intimidad de la familia son inviolables.” (Art. 54, inciso final C.P.).

Estimado lector, quizá, esta nota le parezca un ladrillo y decida no leerla, o la considere sin importancia porque ya tiene resuelta su situación personal, o porque no tiene pariente cercano que pueda en el futuro estar bregando para alcanzar una pensión digna y compensatoria de una vida de trabajo honrado y desgastador. Posiciones respetables pero los invito a pensar, sobre todo a mis compatriotas, que de no haber una modificación sustancial en esta materia tan sensible en todos los campos de la vida nacional: público y privado, individual y social, dentro de pocos años nuestro país tendrá serios problemas para solventar la seguridad social de sus mayores por no tener una mesada para cubrirla. Seguro estoy que ni la caridad ni las arcas del Estados serán suficientes para afrontar este problema social. Es hora que el Estado asuma sin dilación y vacilación este grueso problema económico, sanitario y social, porque de no hacerlo, abrirá un poco más las costuras de una democracia que luego de doscientos años no llega a su madurez.

Urge, pues, un debate y una reforma en este campo porque no puede seguir habiendo unos pocos, como los congresistas que con muy pocos años de cotización pensional acceden a pensiones exorbitantes mientras la inmensa mayoría no tiene con qué vivir; donde los cotizantes y dueños del capital destinado a prever la vejez tengan participación directa en el control y los beneficios derivados de la renta que produce este fondo que, como se dijo arriba, no es nada despreciable en su cantidad.  

Invito a través de esta modesta tribuna a las centrales obreras, a las asociaciones de pensionados, a las ONG que defienden los derechos económicos, sociales y culturales y, sobre todo, a los partidos políticos progresistas para que tan pronto salgamos del embrollo del coronavirus demanden tanto al gobierno nacional como al legislador un debate serio y responsable, con la participación de todos los sectores concernidos para que el Estado adopte un régimen pensional equitativo, teniendo en cuenta que la esperanza de vida de nuestra sociedad aumenta año tras año y se hace preciso tener las provisiones adecuadas para gestionar este asunto de trascendencia nacional.    

Hasta pronto,

Tolimeo

Abril 2020


[1] No comparto la opinión que esta ley 100/93 sea obra exclusiva del senador Álvaro Uribe porque si bien fue él el ponente del proyecto, fue todo el Congreso de la república el que la aprobó y el presidente Gaviria quien la sancionó.

Un comentario en “Urge una reforma al régimen pensional de Colombia

  1. Lo doloroso es que la gran mayoría de trabajadores y trabajadoras de Colombia, tiene un total desconocimiento de las leyes relacionadas con el régimen pensional, y sin embargo, son los y las que eligen a los legisladores que hacen reformas tan oprobiosas y lesivas para la clase trabajadora.

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